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Qué ver en Viena: una escapada de ensueño al corazón de Europa

Posiblemente, al leer el título hayas pensado que estamos exagerando, pero ya te avanzamos que con un post nos quedamos muy cortos para explicarte qué ver en Viena con detalle. Si nos acompañas, enseguida verás que hablar de escapada de ensueño al referirnos a Viena no es ninguna exageración.

Qué ver en Viena: contenido

Antes de emprender una escapada, sea a donde sea, siempre es aconsejable hacer un viaje online desde casa, algo que nos ayudará a descubrir lo más interesante para organizar una escapada a Viena de unos cuantos días.

Cuando lo hagas, verás que es tal la oferta de la ciudad que, independientemente de los días que pasemos en Viena, no nos alcanzarán para visitar todo lo que nos ofrece. Por ello, paciencia y tranquilidad: escoge bien qué deseas visitar y ordena tus prioridades. Y para ayudarte en ello está este post, un repaso breve por lo que creemos indispensable que ver en Viena, estés los días que te estés en esta bellísima capital europea.

Dejamos al margen viaje y el alojamiento en Viena, que los puedes contratar en multitud de sitios en Internet y a muy buen precio, con ofertas de viaje y alojamiento todo incluido, y nos centramos en lo que realmente nos interesa, qué ver en Viena

Permítenos solo un inciso en cuanto al alojamiento se refiere: no te preocupes por si tu hotel u hospedaje es más o menos céntrico: el transporte urbano es tan perfecto que te solucionará el problema de las distancias. Alójate donde veas que pasan próximas las líneas del tranvía U1 y U2, y lo demàs no es tan importante. Incluso si viajas con niños (¡Viena es un lugar estupendo para visitar con los peques!).

Como vamos a recorrer la ciudad de norte a sur y de este a oeste, nada más llegar al aeropuerto nos dirigiremos al mostrador de OBB, línea roja, y ahí tomaremos el billete para Viena. Ojo: ten cuidado de tomar la línea roja, no la CAT de color verde; ambas te llevarán al mismo destino, pero con casi 20 € de diferencia, ida y vuelta. ¡Merece la pena no despistarse!

Qué ver en Viena: organiza tu escapada

Ya estamos en nuestro alojamiento y dispuestos a asaltar la ciudad. ¡Bien! Ahora, nuestro primer objetivo no será (todavía) empaparnos de todo el arte que encierra la ciudad en sus palacios, castillos, museos, sino sumergirnos en sus encantos monumentales casi infinitos. Y es que Viena es, toda ella, un museo en vivo. Y para descubrirla, nada mejor que recorrer Viena en tranvía.

Descubre Viena dejándote llevar por su tranvía

Si tenemos en cuenta que Viena tiene más de 50 teatros, 100 museos, 4 palacios imperiales, 10 iglesias monumentales… ya nos podemos hacer una idea de la gran oferta artística y cultural de la ciudad. No solo por las actividades que tienen lugar en cada uno de estos sitios, sino también por los edificios en los que se realizan: la mayoría son auténticas joyas arquitectónicas.

Por todo ello, lo primero que te recomendamos en tu escapada a Viena (más si es la primera vez que la visitas), es que tomes un tranvía y recorras toda la ciudad.

Puedes tomar cualquier tranvía de las líneas U1 o U2; sin necesidad de apearte ni hacer intercambios, en ellos puedes recorrer casi toda la ciudad. Al terminar, habrás situado los edificios más significativos en tu mapa y ya tendrás una visión de conjunto, por lo que podrás empezar tu recorrido mejor situado e informado

En tu recorrido en tranvía, entre muchos otros lugares de interés, te acercarás a la iglesia de San Carlos Borromeo, en la Karlsplatz, al teatro de la Ópera, al Ayuntamiento, al Parlamento, a Hofburg… todos ellos lugares indispensables que hay que ver en Viena, sí o sí.

Qué ver en Viena: 5 imprescindibles

Puedes empezar tu recorrido por el lugar que tú prefieras, por supuesto: ¡es tu escapada! sin embargo, te recomendamos hacerlo por uno de sus lugares más emblemáticos y céntricos, la catedral de San Esteban, y de ahí seguir tu recorrido por Viena de la manera que tú elijas tras ordenar tus prioridades. Ahora sí, ¡al lío!

1. Catedral de San Esteban

Construida en 1147 aprovechando las ruinas de una antigua iglesia románica, la catedral de San Esteban (o Stephansdom) conserva pocos elementos de esa primera construcción, solo las denominadas Torres de los Paganos y la Puerta de los Gigantes.

Construida en estilo gótico, su gran torre la hace inconfundible y la convierte en un punto de referencia ineludible (y muy útil): situada en el corazón de Viena, es visible desde casi cualquier punto de la ciudad.  

Diferentes estilos confluyen en los acabados de su interior, aunque el gótico y el barroco son predominantes.

Los restos de más de 10.000 ciudadanos descansan en sus catacumbas, del siglo XVIII. Todo el edificio es el testigo vivo de la historia de la ciudad, que durante siglos fue la capital imperial. 

Los cañones abandonados por las tropas turcas tras su derrota en 1711 (después de uno de sus muchos asedios a la ciudad) se fundieron y sirvieron para construir una de sus campanas más célebres, destruida por un incendio en 1945 y sustituida por la famosa campana Pummerin, llamada así por la gravedad de su tono.

2. Ópera Estatal de Viena

Admirar la construcción del edificio de la ópera estatal (o Wiener Staatsoper) no es suficiente: en cuanto la tienes ante ti, su grandiosidad te atrae y te persuade para que explores más sobre esta espectacular construcción. 

Cuando fue inaugurada a mediados del siglo XIX, recibió multitud de críticas por su estilo neorenacentista; fue tal la presión que recibieron sus arquitectos, Van der Nüll y Sicard von Sicardsburg, que uno de ellos se suicidó y el otro sufrió un infarto. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, el edificio fue parcialmente destruido y el hecho se consideró una grave ofensa nacional. 

Sin duda, un imprescindible entre todo lo que hay que ver en Viena.

3. Mercado Nachsmarkt

Otro lugar imprescindible a visitar en Viena fuera de los circuitos más comerciales y rigurosamente turísticos es el mercado Naschmarkt, donde podremos dar rienda suelta a todos nuestros sentidos y captar la vitalidad de la Viena más local y más auténtica.

Más de 120 puestos ofrecen sus productos en el Naschmarkt, el mercado más grande de la ciudad, abierto todos los días desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde. A partir de esa hora en otro de los pasillos del mercado se abren terrazas y restaurantes, que dan servicio hasta medianoche.

Este mercado tiene su origen en la Edad Media y se concibió para la venta de productos lácteos y verduras. Con el tiempo fue ampliando su oferta hasta ofrecer casi de todo.

En sus orígenes se le conocía como el mercado de las pulgas, ya que todo indica que los lugareños asistían los sábados al mercado para que los despiojaran. Una serie de monos adiestrados ejercía la tarea de eliminar los parásitos de los clientes. 

Hoy, el mercado de la pulga de los sábados es un lugar inexcusable a visitar en Viena, y un punto de reunión vespertina al que acuden sobre todo jóvenes residentes y universitarios. Los sábados se instalan, también, puestos de venta de artículos históricos y de segunda mano, donde se dan cita una cantidad ingente de turistas y curiosos.

4. Palacio Belvedere

Habitualmente se habla de palacio Belvedere, en singular, pero en realidad se trata de dos edificaciones: el Belvedere alto y el Belvedere bajo. De estilo barroco, con grandes jardines de inspiración francesa, ambos edificios fueron construidos como residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya. 

Hoy el palacio es un museo que alberga parte de la obra de Gustav Klimt (pintor simbolista del siglo XIX) y otros artistas de estilos y éspocas diversas, con exposiciones permanentes que cubren desde el arte medieval al barroco, pasando por el romanticismo o el impresionismo.

5. Palacio Schönbrunn

Visitar el palacio de Schönbrunn no es rápido y puede llevarnos una mañana o más. Por lo que a las entradas se refiere, pueden obtenerse por Internet, lo cual es más que recomendable y nos garantiza poder acceder al palacio el día deseado. De lo contrario, tendremos que sacarlas en el hall situado a la izquierda del palacio, después de cruzar la verja exterior y el jardín de entrada, ya sea en taquilla o en las máquinas dispuestas para tal efecto. 

La vigilancia en el interior es importante: conviene seguir las indicaciones estipuladas si no queremos que nos llamen la atención. En Viena son muy escrupulosos en este sentido: si te prohíben sacar fotos, por ejemplo, no lo hagas si no quieres ser amonestado. 

Si tenemos que esperar mucho rato hasta la hora asignada para la visita, podemos hacer tiempo recorriendo los extensos jardines del palacio, con 1,5 kilómetros de fondo por 1 de ancho (la visita a los jardines es totalmente gratuita).

También podemos visitar diferentes dependencias de los anexos al palacio, el museo de los niños, con juguetes y utensilios de los infantes imperiales, el museo de las carrozas, el zoológico, que nos brinda la oportunidad de ver pandas gigantes entre otras especies de animales, o la famosa glorieta del palacio, situada en lo alto de una colina, desde donde se divisa toda la ciudad.

La Orangerie es otro de los imprescindibles de Schönbrunn y sin duda un inexcusable dentro de la lista de lugares que ver en Viena. Como su nombre indica, es invernadero que se construyó para el cultivo de naranjos y como museo botánico. Actualmente, es utilizado con el mismo fin para el que fue concebido: la recuperación y el cultivo de plantas para los jardines del palacio y, sobre todo, como sala de conciertos de la orquesta de Schönbrunn.

Cada año a finales de primavera, y como regalo de la orquesta filarmónica vienesa a la ciudad y sus habitantes, se realiza un macroconcierto gratuito frente a la fachada posterior del palacio. Se trata del mayor concierto de música clásica del mundo

Por primera vez, en 2018 se ha cambiado la ubicación de la orquesta: tradicionalmente actuaba a los pies de la fuente de Neptuno y mirando al palacio, pero el ingente volumen de público que acude al concierto (y al que la orquesta daba la espalda) hizo reconsiderar su ubicación. Ahora, los músicos actúan de espaldas a palacio pero de frente a los jardines, que se llenan de visitantes para la ocasión.

En este breve vídeo puedes hacerte una idea de este impresionante espectáculo, algo que sin duda alguna tienes que ver en Viena si visitas la ciudad a finales del mes de mayo.

Pues bien, hasta aquí hemos llegado con este avance de qué ver en Viena durante tus vacaciones o en una breve escapada al corazón de Europa. Nos queda mucho por decir y por ver, por supuesto, y te prometemos que el tema no quedará así por nuestra parte: en breve tendrás a tu disposición una completa guía sobre la ciudad, De vacaciones en Viena, que como el resto de nuestras guías gratuitas podrás descargar completamente gratis. ¡Un saludo y hasta pronto!

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